Reino Unido: un centenar de diputados se rebelan contra Boris Johnson en la votación del pasaporte Covid

Reino Unido: un centenar de diputados se rebelan contra Boris Johnson en la votación del pasaporte Covid

Un total de 98 diputados conservadores votaron contra la implantación del pasaporte Covid en el Reino Unido, en la mayor insurrección en sus propias filas experimentada por Boris Johnson desde su llegada al poder hacer dos años y medio. El ‘premier’ logró finalmente el apoyo parlamentario a su plan (por 369 votos a 126), gracias al respaldo de la oposición laborista, pero la humillación sufrida a manos de sus correligionarios ha supuesto un duro castigo político, con su liderazgo en la cuerda floja por el escándalo del «Partygate».

Los analistas comparan el varapalo sufrido por Johnson con el experimentado en octubre del 2011 por David Cameron, cuando 81 diputados ‘tories’ votaron a favor de la celebración del referéndum de salida de la UE. Más de una veintena de ex miembros del Gobierno y de parlamentarios hasta ahora leales al ‘premier’ cerraron filas con representantes del ala dura para boicotear los puntos más polémicos del así llamado «Plan B», que incluye la implantación del pasaporte Covid para entrar en locales nocturnos y en los estadios de fútbol.

«Todo el mundo necesita reconocer dos cosas: que la variante ómicron en un riesgo severo para la salud pública y que se está propagando muy rápido», declaró Johnson en la antesala del debate en Westminstter. »

El ‘premier’ intervino incluso en una acalorada reunión el comité parlamentario 1922 para intentar aplacar la rebelión interna alegando que «no hay lugar para la complacencia».

Su intervención cayó en saco roto y más de una cuarta parte de los 361 diputados «tories» se rebelaron contra su jefe de filas, que salvó el tipo gracias al apoyo del líder de la oposición laborista Keir Starmer, que anunció el voto a favor de las nuevas restricciones del Covid «por deber patriótico» (ocho laboristas votaron también en contra, al igual que una decena de liberal-demócratas).

La tensa sesión parlamentaria, emparentada con las maratones del Brexit, estuvo marcada de entrada por las ausencias de varios diputados que habían dado «positivo» horas antes. Entre ellos, el líder liberal-demócrata Ed Davey y tres miembros del gabinete «a la sombra» laborista: Rachel Reeves, Bridger Phillipson y Jim McMahon.

El secretario de Salud, Sajid Javid, dio la voz de alarma en el arranque del debate informando del récord de casos diarios desde el mes de enero, 59.610. Aunque hasta la fecha se han confirmado 4.713 casos de la variante ómicron, Javid advirtió que los expertos estiman que podría haber ya más de 200.000 casos y doblándose cada dos días.

Javid defendió las nuevas medidas como «la primera línea de defensa» para proteger el Servicio Nacional de Salud (NHS) y pidió el voto a favor de la vacunación obligatoria del personal sanitario. «Ese mandato no se va a extender a otros sectores», advirtió. «No estamos implantando realmente un pasaporte Covid;la gente va a seguir accediendo a los clubs nocturnos y a los estadios mostrando un test de antígenos con resultado negativo».

Cien diputados votaron también al final contra la vacuna obligatoria para el personal sanitario y 41 contra el uso obligatorio de la mascarilla en cines y teatros. La mayor resistencia fue, sin embargo, la mostrada contra el requerimiento de un pase Covid (bien demostrando la doble vacunación o exhibiendo un test negativo de antígenos) para poder acceder desde el miércoles a las discotecas y a los estadios.

Una de las primeras en rebelarse fue Andrea Leadsom, ex secretaria de Medio Ambiente y aliada de Boris Johnson durante la campaña del Brexit.»Estamos ante un conjunto de regulaciones intrusivas e incoherentes», declaró Leadsom, unida a otros ex miembros del gabinete como David Davis, Liam Fox y Esther McVey.

Steve Baker, cabecilla en su día de los «espartanos» del Brexit que propiciaron la caída de Theresa May, acusó a Boris Johnson de «estar creando una distopía miserable» desde que arrancó el Covid y le acusó de estar amplificando la amenaza de la variante ómicron para poner en marcha el Plan B, que incluye también la recomendación de trabajar desde casa y el uso obligatorio de mascarillas en los cines y teatros.

La votación de las nuevas medidas fue dividida en tres precisamente para diluir la oposición de los diputados ‘tories’, que lanzaron sobre todo sus invectivas contra los planes para la introducción del pasaporte Covid para uso doméstico.

«Estamos segregando la sociedad en base a algo inaceptable», advirtió Marcus Fysh, la voz más airada en el ala libertaria del partido. «No estamos en una sociedad que pide los papeles… Esto no es la Alemania nazi.Esta es la última cuña de un giro autoritario y por eso nos resistimos».

Fysh fue condenado por varios sectores del partido por la elección de sus palabras, amplificadas por la BBC. La Junta de Delegados de los Judíos Británicos condenó su declaraciones como «completamente inaceptables».

El ex líder conservador Iain Duncan Smith y el presidente del comité parlamentario 1922 Graham Brady fueron otros dos de los que se sumaron a la rebelión, que sirvió para demostrar el ambiente de creciente acritud hacia su propio líder.

La auténtica prueba de fuego para Johnson en su semana más crítica en Downing Street llegará sin embargo el jueves, con la elecciones especiales en North Shropshire para cubrir la vacante que dejó su «protegido» Owen Paterson, que dimitió hace un mes por el escándalo de la corrupción.

El Partido Conservador ha controlado históricamente ese escaño durante más de un siglo y logró 23.000 de ventaja sobre el resto de las fuerzas políticas en las últimas elecciones. La candidata liberal-demócrata Helen Morgan va sin embargo por delante en las encuestas, beneficiada por el voto táctico y por el sentimiento «anti Johnson» tras los últimos escándalos. El ‘premier’ tiene las esperanzas puestas en el tirón local del candidato conservador, Neil Shastri-Hurst, que la semana pasada reconoció: «He estado en situaciones peores… Como cuando Boris Johnson se equivocó con mi apellido».

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