Un brasileño fingió su muerte, organizó el funeral y generó la indignación de familiares y amigos: “Quería saber quién vendría”

Un brasileño fingió su muerte, organizó el funeral y generó la indignación de familiares y amigos: “Quería saber quién vendría”

TEGUCIGALPA, HONDURAS.

El brasileño Baltazar Lemos es el protagonista de una historia que da que hablar en su país. Es que este ceremonialista de 60 años tuvo una increíble idea: fingir su muerte y organizar el funeral. “Quería saber quién vendría”, confesó.

De acuerdo a lo publicado por el medio local Banda B y otros portales brasileños, el hecho ocurrió en el barrio Bom Retiro, en Curitiba, donde Lemos reside.

El anuncio del deceso y la información sobre el velorio fueron difundidos en su perfil de redes sociales. Sin embargo, tras la broma de mal gusto, muchos amigos y familiares se indignaron.

“He estado pensando en esto durante cinco meses. Estoy celebrando mi cumpleaños 60. He hecho 889 ceremonias de despedida estos dos últimos años y en algunas ceremonias había dos personas, en otras había 500. Quería saber quién vendría a la mía”, explicó Baltazar en diálogo con el medio citado.

Extraño video

Luego publicó imágenes editadas en las que comienza con tomas de diversos tipos de fiestas animadas por el mismo, muchas de ellas con brindis, pasteles de cumpleaños gigantes, alcohol, bailes y personas semidesnudas en el escenario. De pronto se corta la música y comienza un largo discurso en medio de su falso velatorio.

También indicó que en las redes sociales no usó la palabra muerte, sino “adiós” y que la gente habría usado su “imaginación” al relacionar ese término con su supuesto fallecimiento.

Pedro es amigo del ceremonialista, asistió al velorio y dijo a Banda B que se sintió mal al recibir la noticia de la supuesta muerte de Lemos. “Tengo muchas ganas de matarlo. Eso no se hace. Ese tipo de bromas no se hacen. Estaba enfermo, casi me da un infarto. Había personas en su Facebook que terminaron en el hospital. Cuando lo vea, lo primero que voy a hacer es darle una bofetada, si no quiero romperle una botella de champán en la cabeza”, manifestó enojado.

Por su parte, Rosecleia, otra amiga de Baltazar, también sostuvo que no le gustó la broma. “Lo pasé muy mal, como muchos otros. Tuve un ataque de pánico. Jugar con la muerte es muy serio, ha traspasado todos los límites”.

En tanto, el sobrino de Lemos contó que desde el principio sospechó de la situación y empezó a buscar información sobre su tío. Se comunicó con el hospital local, fue a una funeraria y al instituto médico para encontrar su cuerpo. También llamó a la Policía, pero le dijeron que debe pasar 24 horas desde la desaparición de una persona para llevar a cabo alguna acción de búsqueda.

“Los otros miembros de la familia y yo estamos completamente devastados por la posibilidad de que todo haya sido una broma de extremo mal gusto”, escribió en un comunicado.

Y agregó: “La innumerable información inconsistente que conocemos hasta ahora nos hace creer que él está tramando todo esto para de alguna manera llamar la atención de todos”.

En un momento del funeral, el ceremonialista apareció entre la gente y explicó a los presentes el porqué de la insólita iniciativa. Dijo que quería realmente saber quiénes se acercarían a despedirlo y llorarían por él.

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