«Todo aquel que promueve la muerte, no puede estar con Dios». Cardenal Rodriguez

«Todo aquel que promueve la muerte, no puede estar con Dios». Cardenal Rodriguez

Tegucigalpa, Honduras. El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, dijo durante su homilía dominical que «todo aquel que promueve la muerte, no puede estar con Dios».

«El amor no puede ser vencido por la obstinación, rechazo y resistencia, el tiempo y el amor hacen posible que se realice el plan de Dios que es amor y por eso en esta Cuaresma nos pide, dejemos lejos el odio, rencor, resentimiento, la amargura, ahí no puede estar Dios, porque somos higueras estériles, incapaces de amar», discutió.

“Nuestra vida, así como esa higuera, está sostenida por un gran amor y la confianza que él tiene en cada uno de nosotros, por eso hoy podíamos hacernos esta pregunta, dejamos que el viñador nos cultive, como podemos hacer para hacer que den más frutos de vida, de amor, de comprensión, servicio, caridad, Dios continúa creyendo en el ser humano, esperando algo nuevo de cada uno de nosotros, todos tenemos nuestro tiempo, él nos ha dado el tiempo y cada uno tiene su tiempo”, manifestó.

El llamado de Dios

No sabemos cuándo terminará, por eso siempre es un momento de dar frutos de vida mientras tengamos tiempo. Hoy podemos decirle al Señor, ayúdanos a poner en práctica tu santa palabra, ayúdanos para que podamos dar frutos de amor y de vida, solo en ti Señor encontramos sentido y una alegría que permanece siempre.

El Señor Jesús, suplica por su pueblo, por todos nosotros, nos llama constantemente, acuérdense de mí, cambien de vida, enderecen los caminos torcidos, Señor, déjala todavía este año, yo voy a excavar, voy a echarle abono, siempre el señor espera algo mejor de nosotros y cada Cuaresma nos llama, conviértanse, acérquense, no se queden en una situación de pecado.

«A ver si van a dar fruto en esta Pascua de Resurrección y a pesar de esta invitación urgente a convertirnos, a dar frutos, todavía hay gente que se endurece en el mal y en el pecado, a todos los asesinos que están quitando la vida de personas inocentes, toda vida merece respeto, por esa razón, todavía el Señor nos da tiempo y muestra su misericordia, sigue esperando un año y otro, porque el amor espera siempre y sin límites, Jesús continúa llamando a nuestra puerta incansablemente”, mencionó.

“El Dios de Jesús, en esta parábola, es el Dios de la misericordia y la paciencia, el Dios de la Confianza y el Dios de la espera, Dios no se cansa nunca de esperar que dejemos el pecado”, concluyó.

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