Brasil pide ante el G20 redefinir una globalización mucho más justa

Brasil pide ante el G20 redefinir una globalización mucho más justa

SAO PAULO, BRASIL
«Es hora de redefinir la globalización. Necesitamos crear incentivos para que los flujos internacionales de capital se dirijan eficientemente hacia las mejores oportunidades, ya no definidas en términos de rentabilidad inmediata, sino según criterios sociales y ambientales». Fernando Haddad, el ministro de Economía de Brasil, no hizo más que repetir las ideas de Luiz Inácio Lula da Silva sobre las necesidades de una nueva agenda mundial. Esta vez lo hizo durante la apertura, este miércoles, de la reunión de ministros Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20 que tiene lugar hasta mañana en Sao Pablo. El encuentro, que había sido precedido por uno similar de las carteras de Exteriores, traza la hoja de ruta de cara a la cumbre de jefes de Estado y Gobierno que se llevará a cabo en noviembre en Río de Janeiro.

Haddad, que habló en forma remota porque se encuentra con covid-19, aseguró que la situación económica global es «difícil» y no hay «ganadores» bajo estas circunstancias. «El legado de la última ola de globalización produjo un aumento sustancial de las desigualdades de renta y riqueza en varios países», afirmó antes de considerar que se ha llegado «a una situación insostenible en la que el 1% más rico posee el 43% de los activos financieros del mundo, y emiten la misma cantidad de carbono que los dos tercios más pobres de la humanidad». Por eso, subrayó, Brasil ha asumido la presidencia temporal del G20 con un criterio inclusivo. «Tenemos la oportunidad de avanzar en una serie de temas que nos preocupan, como la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la financiación eficaz del desarrollo sostenible, la reforma de la gobernanza mundial, la fiscalidad justa, la cooperación mundial y el problema del endeudamiento crónico de varios países».

La integración económica mundial, remarcó, no debe confundirse con la liberalización de los mercados, la flexibilización de las leyes laborales, la desregulación financiera y de capitales. Criticó en ese sentido el crecimiento de los paraísos fiscales que ofrecen «formas sofisticadas de evasión fiscal a los superricos». En este contexto, el titular de Economía de Francia, Bruno Le Maire, se mostró partidario de «acelerar» la creación de un impuesto global mínimo sobre los ricos para evitar estas estrategias de «optimización fiscal». «Estamos plenamente comprometidos en acelerar este proceso», dijo en declaraciones a la prensa. Oxfam Brasil aseguró que una tasa del 5% sobre las personas más ricas del G20 podría recaudar dinero suficiente para acabar con el hambre en el mundo y ayudar a los países de renta baja y media a adaptarse al cambio climático. «¿Están dispuestos a reclamar sus democracias gravando a los superricos?», se preguntó Katia Maia, su directora ejecutiva.

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