NUEVA YORK. – En un despliegue de seguridad sin precedentes, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, compareció este lunes ante la justicia estadounidense en Manhattan.
Tras ser capturado el pasado sábado en Caracas, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados desde la prisión federal de Brooklyn bajo una estricta custodia de la DEA y la policía local.
El operativo incluyó un traslado en helicóptero hasta un helipuerto cercano al tribunal, seguido por un convoy blindado de cinco vehículos que recorrió las calles cortadas de la ciudad.
Al llegar al juzgado, Maduro mostró visibles dificultades para caminar y tuvo que ser asistido por agentes federales para ingresar al edificio donde se realizaría la audiencia inicial.
La comparecencia se realiza ante el juez Alvin K. Hellerstein, en relación con una acusación formal por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra.
Por primera vez, el proceso judicial incluye formalmente a Cilia Flores, a quien la fiscalía señala por su presunta implicación en la logística y coordinación de las redes de narcotráfico.
Según los fiscales, la participación de Flores respalda la tesis de que estas actividades ilícitas se organizaban desde los niveles más altos de la estructura de poder en Venezuela.
Esta audiencia inicial marca el comienzo de un proceso histórico donde el tribunal determinará el calendario judicial y las condiciones de detención de la pareja mientras avanza el caso.


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