Christa Pike recibe el alta en el hospital tras su ejecución fallida y regresa a prisión

Christa Pike recibe el alta en el hospital tras su ejecución fallida y regresa a prisión

ESTADOS UNIDOS – Christa Pike, la mujer que sobrevivió a una ejecución fallida por inyección letal el pasado 30 de septiembre en el Estado de Tennessee, ha recibido este sábado el alta del hospital donde se encontraba ingresada desde entonces y ha regresado a la prisión donde ha estado recluida en los últimos treinta años, el Deborah K. Johnson Rehabilitation Center en la ciudad de Nashville. Su regreso a la cárcel está rodeado de una serie de interrogantes éticos y legales sobre una situación a la que Estados Unidos no había tenido que enfrentarse hasta ahora en su historia: cómo debe abordarse el caso de un superviviente a la pena capital. También ha revivido el propio debate sobre la aplicación de este castigo.

La reclusa, de 50 años y condenada a muerte por el brutal asesinato de una compañera de estudios hace tres décadas, va a continuar recibiendo cuidados médicos en la cárcel para tratarle las secuelas que le ha dejado el intento fallido de ejecución iniciado el pasado 30 de septiembre, según han precisado sus abogados en un comunicado.

Aquel día, los verdugos intentaron dar muerte a Pike mediante inyección letal, en lo que hubiera sido la primera ejecución de una mujer en Tennessee en dos siglos. Pero el intento de ejecución se suspendió cuando se constató que, tras haberle suministrado dos dosis de pentobarbital, la prisionera continuaba con vida. Sus abogados habían alertado de respiraba e incluso se la oía roncar. El martes pasado, sus representantes legales confirmaron que su clienta había recuperado la conciencia y hablaba desde la cama del hospital.

“[Pike] está agradecida a los servicios de urgencia y a su equipo médico por sus cuidados en estas circunstancias extraordinarias”, han señalado los letrados Stephen Ferrell y Luke Ihnen, del Servicio de Abogados Defensores Federales del Este de Tennessee, y Randy Spivey y Kelly Gleason, de la Oficina de Tennessee para la Defensa Poscondena. “Continúa recibiendo cuidados médicos en prisión, y seguiremos comprobando su recuperación”, sostienen.

El miércoles, según los abogados, Pike había comenzado a dar “pequeños pasos” con ayuda. El jueves continuaban los progresos: aunque mantenía una cierta confusión mental, caminaba “con cierta ayuda” y los brazos, donde se le habían inyectado las dosis de compuesto letal, “se estaban curando y recuperando movimiento y fuerza”. Había comenzado a alimentarse de manera normal y tenía los pulmones limpios.

No está claro qué ocurrió en ese intento de ejecución. El gobernador de Tennessee, Bill Lee, ha ordenado una investigación independiente sobre qué pudo fallar, y ha paralizado las ejecuciones pendientes en el Estado para lo que queda de año, a la espera de los resultados de la pesquisa.

Los expertos conjeturan que el combinado letal pudo ser defectuoso -sus componentes son de difícil acceso-, que las inyecciones pudieron reventar una vena y la mayor parte del pentobarbital pudo acabar no en el flujo sanguíneo sino en los tejidos del brazo de la condenada. Esta semana el Estado de Texas ha ejecutado a otra persona, Jamaal Howard, con el mismo procedimiento y sin incidentes.

Pike es la única persona de la que se conoce que haya sobrevivido a un intento de ejecución en Estados Unidos, según el Centro de Información de la Pena de Muerte.

Había sido condenada a la pena capital por el asesinato con ensañamiento, cuando ella tenía 18 años, de su compañera de clase Colleen Slemmer, de 19 años. Pike se había convencido a sí misma de que Slemmer quería robarle a su novio, Tadaryl Shipp, y, con ayuda de él, capturó a la que consideraba su rival y la torturó durante cerca de una hora con una cuchilla y un machete en una zona boscosa del campus de la Universidad de Tennessee. En el juicio Shipp, entonces de 17 años, fue condenado a cadena perpetua al ser aún menor de edad.

Esta semana, y pese a la oposición de la fiscalía, la jueza I’Ashea Myles ordenó que las autoridades conserven todos los materiales, la documentación y los residuos del intento de ejecución, como habían solicitado los abogados de Pike. Estos letrados habían alegado que el intento de ejecución fallido contra su clienta equivale a un castigo “cruel e inusual”.

También recuerdan que desde enero habían impugnado el protocolo de inyección letal porque las venas de la reclusa eran demasiado difíciles para introducir una aguja, incluso cuando se trataba de una mera extracción de sangre.

Según apuntaron, durante el intento de ejecución, se utilizaron al menos siete agujas para acceder a las venas, y una de ellas se dobló en un ángulo de 90 grados. También señalaron que el personal a cargo de la ejecución no detectó que el pentobarbital se filtraba fuera de la vena.

Debate

El episodio ha reabierto el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. Se desconoce aún cuál será el destino de Pike tras sobrevivir al intento de ejecución: según los fiscales, corresponde ahora al Tribunal Supremo de Tennessee decidir si se repite la ejecución. De momento, han precisado, no hay una orden pendiente.

El alta de la reclusa coincide con el anuncio del Pentágono de que retransmitirá el próximo 3 de diciembre la ejecución por fusilamiento, prevista para ese día, de Nidal Malik Hasan, el expsiquiatra militar que mató a trece personas y dejó heridas a otras 32 en un tiroteo en la base militar de Fort Hood (Texas) en 2009. Ese atentado fue el peor perpetrado dentro de instalaciones militares en la historia de Estados Unidos.

Hasan se encuentra desde entonces en silla de ruedas: las balas de la policía para detenerlo le alcanzaron la columna vertebral.

Estados Unidos puso fin a las ejecuciones públicas hace casi un siglo, y el Departamento de Defensa no ha ejecutado a ningún militar desde 1961. La última vez que recurrió al pelotón de fusilamiento para matar a uno de los suyos fue en 1945.

Desde el anuncio del Pentágono, representantes del Gobierno de Donald Trump se han distanciado de esa decisión y puesto en entredicho que llegue a ocurrir. Preguntado al respecto, el vicepresidente J. D. Vance declaró el viernes que era dudoso que se muestre en directo la muerte a balazos de Hasan y que, en cualquier caso, él no tenía ninguna intención de verla.

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