TEGUCIGALPA, HONDURAS
El debate sobre el futuro del dinero en Honduras ha tomado un nuevo impulso. Mientras los activos digitales ganan terreno a nivel global, el país busca definir las reglas del juego para un mercado que opera en la sombra legal, pero que ya mueve cifras millonarias.

Lic. José Rolando Vega, Jefe Departamento de Competencia e Innovación Financiera CNBS
Para entender este panorama, el Departamento de Competencia e Innovación Financiera de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), a través de su representante José Rolando Vega, analiza la situación actual, los riesgos y los pasos que el país está dando hacia una eventual regulación.
¿Qué son y cómo funcionan las criptomonedas?
Las criptomonedas han dejado de ser un concepto exclusivo de expertos tecnológicos para convertirse en instrumentos de pago e inversión utilizados por un segmento de la población con conocimientos financieros específicos.
A diferencia del dinero tradicional, estos activos operan sobre la tecnología blockchain (cadena de bloques). Se trata de un registro digital descentralizado e inmutable donde múltiples actores, llamados nodos, verifican y validan cada transacción sin posibilidad de alterarla posteriormente.
Volatilidad versus estabilidad: Los dos rostros del mercado
En el universo cripto existen miles de opciones, pero no todas cumplen la misma función dentro de la economía.
Por un lado se encuentran monedas como Bitcoin, caracterizadas por una alta volatilidad en su precio. Este factor las convierte principalmente en herramientas de inversión altamente especulativas, dirigidas a usuarios dispuestos a asumir mayores riesgos a cambio de posibles rendimientos elevados.
Por otro lado destacan las monedas estables o stablecoins (como USDC o USDT). Estas criptomonedas mantienen un valor vinculado uno a uno con divisas fiduciarias, principalmente el dólar estadounidense, lo que las hace más aptas para el intercambio de valor y pagos diarios.

Criptomonedas frente al dinero electrónico local
Es común confundir las criptomonedas con el dinero electrónico tradicional, pero existen diferencias clave en su arquitectura y respaldo legal.
Honduras cuenta desde 2016 con un marco normativo para el dinero electrónico, el cual representa la moneda de curso legal (el lempira) expresada en formato digital y emitida por agentes privados autorizados.
A diferencia de las criptomonedas, el dinero electrónico local no utiliza tecnología blockchain y opera bajo la estricta supervisión de las autoridades monetarias del país.
El impulso regulatorio: Prevenir el lavado de activos
Actualmente, las instituciones financieras supervisadas en Honduras tienen prohibido operar con criptomonedas. Sin embargo, esto no ha impedido que el mercado crezca al margen del sistema bancario nacional.
Para responder a esta realidad, la CNBS ha remitido al Congreso Nacional un paquete de reformas a la Ley contra el Lavado de Activos. El objetivo es dotar al ente regulador de competencias para supervisar y establecer reglas claras a las entidades que pretendan ofrecer servicios de activos virtuales.
Esta medida busca alinear al país con las exigencias internacionales, específicamente con la Recomendación 15 del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que requiere herramientas para mitigar los riesgos de delitos financieros en operaciones digitales.

Un mercado de $1,000 millones que opera en Honduras
A falta de registros oficiales locales, informes de organismos internacionales como Chainalysis estiman que en Honduras se transan cerca de 1,000 millones de dólares en criptomonedas.
Estas operaciones se realizan mayoritariamente a través de plataformas y empresas domiciliadas en el exterior, fuera de la jurisdicción y del alcance de los supervisores hondureños.
Esta falta de supervisión directa deja a los usuarios locales en una posición de vulnerabilidad, ya que no existe un marco de protección al consumidor en caso de fraudes o pérdidas en plataformas no reguladas.
Transparencia tecnológica y el desafío de la regulación
Aunque ninguna innovación financiera está exenta de estafas, la tecnología blockchain ofrece ventajas en términos de trazabilidad. A diferencia del dinero en efectivo, cada transacción digital deja una huella imborrable.
No obstante, las autoridades aclaran que regular las criptomonedas no significa reconocerlas como moneda de curso legal, como ocurrió en su momento en El Salvador. La regulación hondureña se enfocaría en definir las condiciones bajo las cuales podrán operar las empresas fintech y proveedores de servicios.
¿Hacia dónde se dirige Honduras?
El camino trazado apunta a la creación de un marco normativo secundario que entraría en vigor una vez que el Congreso Nacional apruebe las reformas legales correspondientes.
La futura normativa no busca imponer el uso de criptomonedas ni lanzar un «lempira digital», sino brindar certidumbre jurídica, proteger el sistema financiero y permitir que cada ciudadano decida, según su perfil de riesgo, si desea participar en este mercado.
Honduras se encuentra así en un punto de inflexión: dar el paso decisivo hacia la supervisión formal de los activos virtuales o continuar al margen de una tendencia financiera global que ya mueve recursos millonarios en el territorio nacional.


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