TEGUCIGALPA, HONDURAS
La magistrada del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), Miriam Suyapa Barahona Rodríguez, falleció en el extranjero la madrugada de este lunes 23 de marzo de 2026, tras una prolongada lucha contra problemas de salud, según confirmaron sus familiares y autoridades cercanas.
El deceso fue ratificado por su compañero en el organismo electoral, Mario Flores Urrutia, quien destacó su legado y compromiso con el país, describiéndola como una «mujer guerrera» que luchó por la democracia de Honduras hasta sus últimos días.
Flores Urrutia recordó que, pese a su estado de salud, Barahona Rodríguez continuó desempeñando sus funciones con responsabilidad y transparencia, asistiendo a sus labores en el TJE incluso en condiciones físicas complicadas que la prensa local llegó a presenciar.
A finales de enero de este año se realizó el último pleno en el que participó vía Zoom, debido a que su salud ya no le permitía asistir de manera presencial. Poco después salió al extranjero para atender sus citas médicas, manteniendo contacto con sus colegas mediante mensajes de texto hasta la semana pasada.
Miriam Suyapa Barahona Rodríguez nació el 13 de julio de 1976 en Tegucigalpa. Se graduó como Licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en 1996, donde posteriormente obtuvo su título de abogada y un posgrado en Derecho Penal.
Su formación académica incluyó una maestría en Derecho Penal y Suficiencia Investigadora en la Universidad de Barcelona en 2015. Además, obtuvo su exequátur como notaria ante la Corte Suprema de Justicia, consolidando una brillante carrera intelectual.
En el ámbito profesional, construyó una sólida trayectoria dentro de la Corte Suprema de Justicia, ingresando en junio de 2003 como jueza de Sentencia. Gracias a su desempeño, fue promovida a magistrada de Corte de Apelaciones en diversas materias como civil, niñez y jurisdicción nacional.
Barahona también dejó una huella profunda en la academia como docente en la UNAH, la Universidad Católica de Honduras y la Universidad José Cecilio del Valle, donde impartió cátedras de posgrado sobre Derecho Procesal, Lógica Jurídica y Retórica.
Su fallecimiento representa una pérdida significativa para el sistema judicial y electoral hondureño, dejando un legado marcado por su vocación de servicio, su fortaleza ante la adversidad y su firme convicción en la aplicación de la justicia.


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